Nacho Carretero: La curiosidad y el rigor informativo
El periodista español Nacho Carretero ha sido testigo de historias que han marcado un antes y un después en el periodismo de investigación, desde el narcotráfico en Galicia hasta el caso de Pablo Ibar. En esta conversación, conocemos su pasión por el periodismo narrativo, su visión sobre la crisis de los medios y su compromiso con la verdad en un entorno saturado de desinformación.
Nacho Carretero es un periodista, escritor y productor español que, desde que era niño, la curiosidad ha sido el motor que le ha llevado a especializarse en el periodismo de largo formato y en la investigación de historias concretas. A pesar de que no considera este tipo de reportajes como el único formato que maneja, sí reconoce que es el que más le apasiona. En sus palabras, “creo que es una mezcla entre lo que siempre me ha movido, que es la curiosidad y las ganas de entender algunas cosas, y esa curiosidad por comprender se traduce en ir a conocerlas y explicarlas luego”.
Carretero explica que, aunque el periodismo de largo formato no es el único ámbito en el que trabaja, la escritura tiene un atractivo particular que le permite explorar las historias en profundidad. “Me gusta mucho escribir y, en la medida en que se pueden descubrir situaciones o historias, me atrae mucho poder explicarlas de manera pausada, con más extensión y sin limitaciones de espacio”, comenta. La ventaja de estos reportajes, a su juicio, es que no están sujetos a los límites estrictos de los artículos breves, como los de las noticias de última hora.
"Hay un público interesado en historias más profundas”
Sin embargo, el contexto económico de los medios de comunicación es un desafío. Nacho apunta que, en España, muchos medios carecen de los recursos suficientes para llevar a cabo investigaciones de largo recorrido. A pesar de ello, afirma que cuando estos reportajes se publican, los lectores responden positivamente. “Cuando escribo una historia de largo formato, como en El País, funciona muy bien, y eso demuestra que hay un público interesado en historias más profundas”. Para él, no es cierto que la gente haya perdido el interés por los reportajes largos, sino que, en realidad, los medios deberían invertir más en periodismo de calidad. “Lo que se necesita son más recursos económicos para pagar bien a los periodistas y dedicar tiempo a investigaciones, a reportajes”, recalca.
“Lo que realmente necesitan los medios son mejores recursos económicos”
El periodismo de investigación, especialmente en un contexto tan saturado de información, enfrenta enormes desafíos. Según Carretero, el principal obstáculo para que este tipo de periodismo prospere es, simplemente, el dinero. “Lo que realmente necesitan los medios son mejores recursos económicos”, asegura, “para que los periodistas puedan dedicarse a investigar, sin tener que repartir su tiempo entre tareas diversas”. Este es un lujo que en otros países europeos es mucho más común, y Carretero lo considera fundamental para que el periodismo de investigación sobreviva.
Sin embargo, a pesar de las dificultades, el periodista está convencido de que el rigor y la claridad siguen siendo los pilares fundamentales en cualquier investigación. “Lo esencial es el rigor periodístico. El objetivo número uno es que el lector entienda y se informe bien de lo que está pasando”. Para él, la claridad y la didáctica son fundamentales. “Escribir bien no es tan difícil, pero escribir claro sí lo es”, asegura. Desde esta base, el periodista puede ir más allá, embellecer el texto y darle un toque narrativo que lo haga más atractivo y literario, como ocurre en el periodismo narrativo al estilo latinoamericano, un campo en el que Carretero reconoce una profunda admiración.
Una de las historias más conocidas de Carretero es la que abordó en su libro Fariña, sobre el narcotráfico en Galicia. Este fenómeno, que durante años pasó desapercibido, volvió a ser un tema de gran interés mediático gracias, en parte, a la obra de Carretero. El narcotráfico en Galicia, que alguna vez fue visto como un asunto del pasado, ha resurgido con fuerza en los últimos años, y los medios de comunicación han retomado su atención sobre el tema.
Según el periodista, Fariña no fue el único factor que contribuyó al regreso del interés mediático por el narcotráfico, pero sí desempeñó un papel importante en este resurgimiento. “Todo lo que tiene que ver con crimen organizado y narcotráfico suscita mucho interés en España, ya no sólo en Galicia, porque también es un fenómeno que no para de crecer”, explica Carretero. Sin embargo, subraya que el fenómeno del narcotráfico sigue siendo mucho más complejo y profundo de lo que los medios suelen reflejar.
En su libro sobre Pablo Ibar, En el Corredor de la Muerte, Carretero aborda la historia de un hombre condenado a muerte por un crimen que no cometió, según la versión del acusado. Este caso, ha marcado profundamente al periodista, "fue una historia que, dentro de mi trayectoria, tal vez fue la que más me afectó emocionalmente". Es uno de los ejemplos en los que Carretero se vio profundamente afectado por el sufrimiento de las personas involucradas. En su relación con la familia de Ibar, especialmente con su esposa Tania y el padre de Pablo, Carretero vivió momentos de gran tensión emocional.
El proceso de escribir sobre Ibar no fue sencillo. “Es inevitable que, aunque uno intente mantener la objetividad, te afecte el estado emocional de las personas cercanas a la historia”, confiesa. La relación cercana con los implicados hizo que Carretero se sintiera emocionalmente comprometido, pero siempre mantuvo la premisa de que el periodismo debe evitar el activismo. “Mi labor era transmitir la historia sin posicionarme. No quería juzgar, sino dar al lector los hechos para que sacara sus propias conclusiones”.
En la era de las redes sociales, Carretero es consciente de los peligros de la desinformación y la propaganda. “Vivimos en una época de información saturada, y la propaganda forma parte de esta tormenta”, advierte. Para él, los periodistas deben ser conscientes de los riesgos que plantea este entorno digital, pero su respuesta no es rendirse ante el caos. “Lo esencial es mantener un compromiso con la verdad y no caer en la trampa del activismo o la propaganda disfrazada de periodismo”. Para Carretero, cada periodista tiene la responsabilidad de enfrentarse a esta tormenta informativa con rigor, ética y la voluntad de contar la verdad, sin caer en el activismo.
A pesar de la incertidumbre que rodea el futuro del periodismo, Carretero se muestra optimista. Para él, las historias siguen esperando ser contadas. Aunque no se aventura a nombrar ninguna en particular, el periodista reconoce que siempre hay historias que están esperando el momento adecuado para salir a la luz. “Hay miles de historias que me gustaría contar, algunas que por circunstancias no puedo, pero otras que aparecen en el camino”, afirma. Y aunque el panorama mediático actual presenta desafíos, Carretero sigue convencido de que el periodismo de largo formato y de investigación sigue teniendo un futuro.
Nacho Carretero es un testimonio viviente de la importancia del periodismo de investigación en un mundo donde la información es cada vez más superficial y fragmentada. Con su enfoque en la curiosidad, el rigor y la narrativa, ha demostrado que las historias bien contadas, independientemente de su extensión, siguen siendo relevantes para una audiencia que busca profundizar en los temas más complejos. En un panorama mediático incierto, Carretero subraya que lo esencial para el futuro del periodismo sigue siendo el compromiso con la verdad y la calidad, y no ceder ante la presión de los titulares sensacionalistas ni la desinformación.