Emprender en el audiovisual con 20 y pocos años: la historia detrás de un productor emergente
Bartolomé Muñoz García -conocido como Barto-, es un joven murciano cuya pasión por el cine y la comunicación se convirtió en un trampolín para alcanzar sus metas. El curso pasado se graduó en Comunicación Audiovisual y actualmente está cursando en la UCAM el Máster en Marketing y Comunicación para la Industria del Entretenimiento. Barto siempre tuvo claro que que quería vivir del cine. Pero no solo como espectador, sino como creador, productor y motor de un proyecto colectivo. Su esfuerzo y su constancia han sido su su mejor guion.
Su historia comienza en las aulas del campus de Los Jerónimos, entre cámaras, guiones y conversaciones interminables sobre narrativa audiovisual. Allí conoció a quienes hoy considera su familia: compañeros de carrera como Dani Raja y Fran Marín, con los que no solo compartió asignaturas, sino también la pasión por contar historias y la convicción de que podían construir algo nuevo juntos desde Murcia y con la formación que les dio la UCAM.
Detrás de cada plano, cada ensayo y cada jornada de rodaje, hay una generación de jóvenes que ha decidido no esperar a que las oportunidades lleguen, sino crearlas.
La productora que surgió de un TFG
Así nació AP-7, una productora audiovisual que se creó para presentar como Trabajo Fin de Grado y que, en lugar de archivarse al terminar el curso, se convirtió en una realidad: un espacio donde jóvenes creativos murcianos pueden ahora dar rienda suelta a su imaginación y construir historias con identidad propia.
Hoy, AP-7 reúne a cerca de veinte personas en cada una de sus producciones que aportan sus habilidades en dirección, fotografía, sonido, vestuario o producción. No hay grandes estudios detrás, ni presupuestos millonarios, pero sí una enorme dosis de compromiso, amistad y pasión por el cine. Cada proyecto es un nuevo reto, una oportunidad para aprender y seguir creciendo.
Hasta la fecha, la productora ha dado vida a tres cortometrajes: Parpadear, Perseidas y Maniquíes. Tres propuestas diferentes, pero unidas por un mismo hilo conductor: la sensibilidad, la mirada joven, la autenticidad y la búsqueda constante de historias que conecten con el público.
Ahora, el equipo de AP-7 mira hacia su gran meta: producir su primer largometraje. Un sueño que, aunque ambicioso, se siente cada vez más cercano. Porque detrás de cada plano, cada ensayo y cada jornada de rodaje, hay una generación de jóvenes que ha decidido no esperar a que las oportunidades lleguen, sino crearlas.
Estos son algunos consejos que Barto considera fundamentales e inspiradores para quienes desean emprender