La DANA que arrasó Valencia a finales de octubre de este año no solo dejó imágenes desgarradoras, sino también una profunda necesidad de apoyo. Por ello, estudiantes de la UCAM y en especial, alumnos del Grado en Comunicación, se desplazaron a las zonas más afectadas por la DANA en Valencia para llevar a cabo labores de limpieza y apoyo a los damnificados. La convocatoria solidaria lanzada por la universidad recibió una respuesta inmediata, con más de 800 interesados en pocas horas. Sin embargo, debido a razones logísticas, se estableció un límite de 200 voluntarios para esta primera misión.
El grupo de voluntarios, organizado a través del Servicio de Voluntariado de la UCAM, se distribuyó en equipos para trabajar en colegios, parroquias y viviendas particulares, enfrentándose a garajes llenos de barro, muebles dañados y calles inundadas. Realizaron tareas de limpieza, distribución de alimentos y medicinas y evacuación de escombros.
Fernando de los Reyes, José Antonio Fajardo y Eduardo Rosique, voluntarios del grado de Comunicación, compartieron sus experiencias, marcadas por el cansancio físico y la satisfacción personal.
José Antonio explica que, a medida que se acercaban a las zonas afectadas, la magnitud de la destrucción se iba haciendo más evidente de manera progresiva.
“Conforme nos acercábamos a las zonas afectadas, el nivel de destrucción aumentaba. Cuando llegamos a Catarroja, la magnitud del daño era abrumadora”, explicó.
Calles llenas de barro, viviendas destruidas y una sensación general de caos. Pero lo que más impactó a los voluntarios fue el contraste entre la magnitud de las zonas afectadas y la esperanza que mantenían los afectados, quienes mostraban gran positividad y alegría.
Eduardo Rosique, por su parte, describió la llegada a las zonas afectadas como una escena sacada de una película.
“Me recordó a la película Lo imposible, tras el tsunami.
Todo era un desastre: coches volcados, muros destruidos, escombros por todas partes", dijo.
Sin embargo, también hubo momentos difíciles, como cuando Fernando de los Reyes reflexionó sobre el contraste que sintió al regresar a su casa tras una jornada tan dura.
“Al volver a casa, me sentí en una especie de contraste surrealista. Llegar a mi casa con calefacción, cama, luz y un espacio limpio me hizo valorar más todo lo que tengo”.
Esta reflexión, común entre muchos de los voluntarios, dejó claro que el trabajo realizado no solo fue útil para los afectados, sino también una gran oportunidad de reflexión para quienes decidieron colaborar.
Aunque las zonas afectadas han logrado algunos avances, todos coinciden en que el camino hacia una recuperación completa será largo.
Para seguir brindando apoyo a las zonas afectadas, la Universidad Católica de Murcia puso en marcha una campaña de recogida de enseres en sus campus de Murcia y Cartagena. Con el respaldo de la Fuerza de Guerra Naval Especial de la Armada Española y la colaboración de empresas de transporte de la Región, los materiales recolectados fueron distribuidos a las áreas más necesitadas. Los artículos solicitados incluían agua potable embotellada, alimentos no perecederos, productos de higiene personal y doméstica, ropa, mantas, productos de limpieza y desinfección, botiquines de primeros auxilios, linternas, pilas, así como herramientas y equipos de protección. Esta iniciativa reafirmó el compromiso de la universidad con la comunidad y solidaridad.
