El Centro Cultural Las Claras Fundación Cajamurcia acogió la celebración de estas jornadas, con la compañía de distintos profesionales del sector, muchos de ellos corresponsales de guerra, que transmitieron los valores y emociones tras las historias que contaban sus fotografías o sus reportajes.
Emilio Morenatti, uno de los fotoperiodistas más importantes del país, con dos premios Pulitzer, deslumbró al público con cada una de las fotos que mostró de sus trabajos en la guerra.
Estas niñas observan a los trabajadores de la ONU descargando paquetes electorales de un helicóptero de la ONU en el pueblo de Ghumaipayan Mahnow, Afganistán, el 4 de octubre de 2004. Morenatti contó cuánto le sorprendió lo atentas que estaban a lo que hacían los trabajadores mientras el las fotografiaba.
En esta imagen, también de Morenatti, muestra el instante en que dos ancianos se abrazan a través de una cortina de plástico para evitar contagiarse del COVID-19. Emilio sabe a la perfección cómo transmitir historias y emociones a través de imágenes.
Durante su conferencia, el fotoperiodistas explicó el duro trabajo, sacrificio y esfuerzo que requiere esta profesión. Las imágenes en las guerras, aparte de los testimonios, son lo único que muestra cómo realmente se vive en situaciones de emergencia.
Un periodista secuestrado por Al-Qaeda
Otro de los ponentes fue Antonio Pampliega, periodista español, anteriormente corresponsal de guerra. El testimonio de Pampliega es absolutamente conmovedor, perdió a un compañero, que consideraba como un hermano, tuvo que ver situaciones desgarradoras. Pero, sin duda, su por experiencia fue estar secuestrado por Al-Qaeda durante 299 días. Esta situación le ha pasado una factura emocional que le llevó incluso a intentar quitarse la vida y que logró superar gracias al apoyo de su familia.
"He necesitado una década para coger distancia de lo que fue Siria. He pensado mucho en cómo quería contar lo que nosotros vivimos"
Su hija, Ariana y su mujer, María son su motivo para seguir adelante cada día. El periodista cuenta cómo a día de hoy sigue recibiendo tratamiento psicológico porque no consigue recuperarse completamente.
"La realidad es muy dolorosa y esa realidad te la tienes que llevar a casa en forma de estrés postraumático"
Testimonios en primera persona
A continuación, hemos elaborado un interactivo en el que podrás conocer a los demás ponentes que participaron en las Jornadas.
Estas jornadas han dejado claro que informar en tiempos de incertidumbre exige algo más que rapidez: requiere criterio, sensibilidad y un compromiso real con la verdad. Cada ponencia ha mostrado una perspectiva distinta sobre la forma de comunicar, ya sea al cubrir conflictos, al analizar el papel de la tecnología o al explicar cómo las industrias gestionan su propia imagen ante la opinión pública.
En todas ellas ha quedado claro que la comunicación no solo consiste en transmitir hechos, sino en saber interpretarlos, darles contexto y hacerlo con responsabilidad. En un momento en el que la información se produce a un ritmo constante y las fronteras entre realidad, propaganda y opinión se vuelven cada vez más difusas, el desafío está en mantener la claridad y la ética profesional.
La tecnología ha cambiado las guerras, pero también la manera de contarlas. Y quizá esa sea la enseñanza más importante: que, por encima de las herramientas y los formatos, la esencia de informar sigue siendo la misma: comprender lo que ocurre y contarlo con rigor, empatía y sentido crítico.
