martes. 29.11.2022
Antes de convertirse en Nardita supermercados, este lugar fue el primer cine de La Ñora, el cine Villa.


¿Qué había ahí?

Desde el primer momento que entras a ese supermercado de pueblo que tan bien hace a los ñorenses, te envuelve como si formaras parte de él, como si fueras uno más de la familia. Tan limpio que nuestro reflejo nos acompaña en todo momento durante la investigación de este reportaje. Tan ordenado, que cuesta imaginarlo lleno de palomitas o refrescos hace casi 60 años. Y sí, tal y como imaginan, o saben si son de La Ñora o alrededores, el recién estrenado supermercado Nardita era un cine de verano hace nada menos que cincuenta y siete años.

 

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Actual supermercado Nardita //photo: Pedro Garcia//

Un señor al que le encantaban las películas de entonces y los espectáculos, Antonio Villa García, decidió abrir el patio de su casa para ofrecer entretenimiento a todos los habitantes de La Ñora en el verano de 1962. El cine Villa, único en el pueblo, es recordado por los mayores con gran dulzura y alegría.

cine ñora

Con el carrito de la compra para asegurar su equilibrio, sale de misa Fuensanta, una lugareña que aún mantiene vivo el recuerdo del cine. “No sabría decirte el título de la película pero recuerdo la sensación de la primera película que vi en el cine Villa. Fui con mis dos hermanos mayores, para los tres era la primera vez. Fue precioso, me sentí muy afortunada. Eso sí, no era un cine como los de hoy, el patio contaba con un proyector, varias sillas, una pantalla proyectora y nada más”, nos cuenta emocionada Fuensanta.

Para su correcto uso, Antonio Villa tuvo que pagar las tasas necesarias para poder utilizar su casa como lugar de entretenimiento. En los archivos generales de la Región de Murcia consta que el dueño pagó 650 pesetas para la apertura de este cine, lo que actualmente no llegaría a 4 euros.

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Nos trasladamos hacia el antiguo cine, el actual supermercado. Pocos empleados conocen el origen de su lugar de trabajo. Algunos nos miran con caras de asombro, otros pensativos y solo un par de ellos nos cuentan anécdotas e historias que han ido escuchando de generación en generación.

María José, una señora de unos cincuenta años, nos escucha preguntar a la carnicera mientras espera en la cola para ser atendida. "Oí decir a unos amigos que vino el mismísimo Camilo Sesto a este cine", exclama. Hay poca información de aquel lugar de entretenimiento puesto que el dueño murió, su mujer está enferma y sus hijos ya no viven en el pueblo. A esto, debemos sumarle que los niños que disfrutaron de algún visionado eran entonces demasiado pequeños y los adolescentes que lo hicieron, ahora son muy mayores para recordarlo, circunstancias que nos impiden conocer si esas anécdotas que nos cuentan son verídicas en su totalidad o se han ido distorsionando con el paso del tiempo y del fenómeno “boca a boca”. Sean cuales fuesen las anécdotas, sabemos que fue un lugar muy disfrutado y querido por todos los habitantes de La Ñora.

¿Qué será este lugar cuando hayan pasado otros casi sesenta años? No lo sabemos pero seguro, volverá a sorprender.


La proyección del amor en el patio Villa

Pedro y Carmen, dos jóvenes de La Ñora, decidieron quedar una tarde de verano de 1962. La primera cita, el primer encuentro, se alargaría hasta el tiempo presente y es que tras ese momento Pedro y Carmen no se separaron. “Era la primera vez que quedaba con el y que iba a un cine, es un recuerdo muy entrañable”. Tres hijos más tarde, una casa y cientos de aventuras juntos, aseguran que la mejor experiencia que vivieron fue ir a ver aquella película al cine Villa. Gracias a aquella propuesta, de la que Pedro se siente muy orgulloso, se casaron y vivieron felices como los protagonistas de aquella película que tanto les gustó.

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