La inteligencia artificial generativa ya forma parte del día a día en ámbitos como el periodismo o la publicidad, pero su entrada en la ficción audiovisual sigue siendo motivo de debate. Así lo explica Miguel Ángel Martínez Díaz, profesor del grado de Comunicación Audiovisual en la UCAM, que recientemente ha publicado junto al cineasta Elio Quiroga y el profesor Juan Francisco Hernández Pérez el artículo The threshold of disruption: Assessing the Social Impact of Technologies such as Sora.
El estudio, publicado en la revista Visual Review tras más de un año de investigación, analiza la plataforma de IA generativa Sora y plantea la necesidad de evaluar hasta qué punto este tipo de tecnologías pueden resultar disruptivas y suponer un riesgo social. Según los autores, no toda innovación tecnológica tiene el mismo impacto ni debe adoptarse sin un análisis previo.
“Con la IA pasará lo mismo que con los efectos especiales en los 2000: tras el boom inicial, llegará una reestructuración.”
En la industria audiovisual, el uso de la IA avanza con cautela. Plataformas como Netflix rya han fijado su postura: permiten el uso de inteligencia artificial en fases como la preproducción, pero no autorizan su empleo en la creación de planos finales. Este material debe ser temporal o debe contar con la aprobación expresa de la empresa antes de ser parte de la entrega final del proyecto. “Las plataformas como Sora son de pago y, por ahora, los contenidos que generan apenas duran unos segundos”, explica Martínez Díaz.
El profesor también comparte su experiencia personal tras realizar el curso Inteligencia Artificial en el audiovisual, promovido por Radio Televisión Española. Reconoce que trabajar con prompts no es sencillo y que obtener el resultado deseado requiere práctica. Aun así, cree que surgirán nuevos perfiles profesionales vinculados a la IA que complementarán -más que sustituir- a los tradicionales: “Yo creo que va a haber una serie de perfiles audiovisuales que tengan que ver con la IA que sustituyan o complementen a los perfiles profesionales más básicos", afirma.
“Las plataformas como Sora son de pago y los contenidos que te da actualmente son de segundos, no hay por ahora una IA que dure cinco minutos”.
Respecto al empleo, Martínez Díaz descarta una sustitución total del equipo humano en los rodajes. Considera que la IA funcionará como una herramienta más, aunque admite que algunos puestos básicos podrían verse afectados. “Para editar un vídeo quizá ya no se necesiten cinco personas”, señala, apuntando a una reconfiguración del trabajo más que a su desaparición. Cree que uno de los sectores que afrontará mayores dificultades será el del doblaje, donde ya se están utilizando sistemas automáticos para traducir contenidos a distintos idiomas y que en otros ámbitos, como la informática, la sustitución de perfiles junior por IA es ya una realidad que nadie cuestiona.
“La inteligencia artificial no va a sustituir al equipo humano de un rodaje, pero sí va a cambiar la forma de trabajar.”
El estudio también distingue entre habilidades duras y blandas. Mientras que las primeras -como el manejo de software- pueden ser asumidas por la IA, las segundas, relacionadas con la empatía, la comunicación o la creatividad humana, siguen siendo insustituibles.
Martínez Díaz reconoce que el impacto de la nueva versión de Sora no ha sido tan revolucionario como se esperaba inicialmente, especialmente tras la aparición de nuevas versiones. Aun así, cree que la inteligencia artificial seguirá un camino similar al de otras tecnologías disruptivas. “En los años 2000 hubo un boom de los efectos especiales en el cine, y ahora muchos espectadores prefieren un uso más equilibrado”, recuerda. En su opinión, con la IA ocurrirá algo parecido: tras una fase de entusiasmo, llegará una etapa de reajuste en la que el factor humano volverá a cobrar protagonismo, del mismo modo que sucedió con internet tras la burbuja de finales de los 90.
