Nacida en Indonesia, Vinny Flaviana Hyunanda siempre tuvo una curiosidad profunda por entender cómo se conectan los países y las personas. Esa inquietud la llevó a estudiar Relaciones Internacionales en una universidad católica de su país. Más tarde, trabajó para empresas multinacionales en el área de marketing internacional, publicidad y creación de contenido. Poco después se incorporó al Banco HSBC de Inglaterra, donde se especializó en Relaciones Públicas y estrategias de comunicación.
Allí descubrió el mundo de la Responsabilidad Social Corporativa (CSR). Ese acercamiento al trabajo voluntario y comunitario fue decisivo.
Me aburría del ritmo de oficina, tenía 26 años y sentía que necesitaba hacer algo más significativo.
Fue en su trayectoria con el Banco Mundial, en la que su trabajo se dirigió a un enfoque profundamente humano, al participar en iniciativas destinadas a grupos marginados como niños de la calle, trabajadoras sexuales (incluidas personas trans), pueblos indígenas, reclusos y menores delincuentes.
Cada proyecto me enseñó que detrás de las cifras hay personas reales, con historias que merecen ser escuchadas.
Cuando su primer proyecto con el Banco Mundial llegó a su fin, Vinny fue trasladada a un nuevo desafío: el Community Driven Development Project, una iniciativa internacional de desarrollo impulsado por las comunidades locales.
Yo era una parte muy pequeña dentro de un equipo enorme, pero aprendí muchísimo.
Esa experiencia reforzó su deseo de comprender cómo las políticas y los fondos internacionales afectan directamente la vida de las personas. Fue, precisamente aquello, lo que la impulsó a dar un nuevo salto: el doctorado.
Decidí venir a España, sin conocer a nadie, sin contactos ni información. Solo sabía que quería investigar. Tuve la suerte de tener un excelente director de tesis. Ya tenía experiencia en investigación, pero el doctorado fue un proceso muy solitario, muy introspectivo. Pasaba mis días en la biblioteca de nueve a nueve, todos los días, inmersa en mi proyecto de Antropología Social y crítica al desarrollo.
De investigadora a profesora
Con el tiempo, estableció vínculos académicos en la Universidad Católica de Murcia (UCAM), donde colaboró en un proyecto Erasmus junto a la profesora Isabel Sarabia y el profesor Pablo Blesa. Este último la propuso como coordinadora académica del Máster en Tolerancia y Paz (2023–2024). Su compromiso y experiencia pronto la llevaron a asumir más responsabilidades: la coordinación del Máster en Unión Europea y posteriormente del Máster en Relaciones Internacionales, ambos títulos propios de la UCAM.
Además, participó activamente en el proceso de acreditación de ANECA para un nuevo grado universitario, integrándose en un equipo reducido que trabajó durante meses en la revisión de la documentación y la propuestas curriculares.
Fue un proceso largo y duro, pero muy enriquecedor. Aprendí mucho de los compañeros y de la dinámica universitaria española.
Su llegada al grado fue otro punto de inflexión, uno del que se siente muy orgullosa.
Este año es mi primera experiencia con estudiantes de grado. Vengo acostumbrada a alumnos de máster, que ya saben leer críticamente y participar en debates con argumentos. Con los jóvenes es diferente, hay que guiarlos más, pero también aprendo mucho de ellos.
Enseñar a pensar
Desde su formación en Antropología Social y su especialización en Etnología, Vinny ha desarrollado una mirada profundamente humana hacia la política y la economía.
Intento que mis estudiantes comprendan cómo las decisiones internacionales afectan la vida cotidiana de las personas. Un conflicto lejano, como la guerra entre Ucrania y Rusia, puede reflejarse aquí, en el precio del aceite o de los huevos. Todo está conectado.
Para ella, "la función de la universidad no es enseñar qué pensar, sino enseñar a pensar". Por eso insiste en la necesidad de leer, escuchar y pensar críticamente.
Mis alumnos me dicen que no pueden concentrarse más de quince minutos porque están acostumbrados a vídeos de tres minutos en TikTok. Pero para entender el mundo, hay que leer, hay que escuchar al otro. Los líderes del futuro no pueden ser sordos a lo que pasa a su alrededor. Tienen que aprender a escuchar y a cuestionar.
Vinny, una murciana adoptiva
Vinny vive hoy en Murcia, junto a su marido. Su primer círculo de amistad llegó en una escuela de idiomas, donde conoció personas de distintos países, y hoy se siente plenamente integrada en la vida murciana. Disfruta de la dieta mediterránea, de los paseos matutinos y del ritmo pausado del sur de España.
Vengo de Yakarta, una ciudad de quince millones de personas. Cuando llegué a Murcia pensaba: ¿Dónde está la gente? ¿Dónde están los cafés? Allí hay cafeterías en cada esquina, centros comerciales enormes. Aquí todo era más tranquilo. Pero, con el tiempo, aprendí a disfrutar esa calma. Aquí la calidad de vida es alta. En Indonesia, a veces el estrés era enorme. Aquí hay más equilibrio, más paz.
De Indonesia a Europa, del Banco Mundial a las aulas de Murcia. Vinny Flaviana Hyunanda ha construido una trayectoria guiada por la curiosidad, la empatía y la convicción de que entender el mundo es el primer paso para transformarlo.
