jueves. 04.06.2026
Jesús Álvarez

"Un periodista es periodista las 24 horas del día"

El histórico presentador deportivo de TVE y director del Máster de Periodismo Deportivo de la UCAM comparte con los estudiantes de último curso y con aquellos que tengan dudas sobre su futuro, su camino hacia el oficio, la importancia de ser uno mismo y la osadía como clave para empezar en la profesión.​

 

 

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Jesús María Álvarez Cervantes (Madrid, 1958) lleva medio siglo vinculado a los medios de comunicación y es uno de los rostros más reconocidos del periodismo deportivo en España. Ha narrado Mundiales, Juegos Olímpicos y miles de telediarios desde la pantalla de Televisión Española, y ahora vuelca esa experiencia como director del Máster de Formación Permanente en Periodismo Deportivo de la UCAM. Desde esa doble mirada lanza un mensaje claro a los estudiantes: el periodismo no es una lotería, pero sí exige paciencia, autenticidad y mucha curiosidad.​

Su relación con los medios viene de casa. Creció en una familia muy vinculada a la comunicación, aunque su primer impulso académico no fue el periodismo, sino las ciencias y las telecomunicaciones.

“Las circunstancias de la vida me colocaron en el periodismo”, recuerda

Con el tiempo comprendió que ese giro casual le había llevado justo al lugar donde mejor encajaban su forma de ser, su manera de pensar y de gestionar la realidad.

Muchos alumnos se preguntan si “valen” o no para la profesión, si han elegido bien o si el mercado laboral les dejará entrar. Álvarez responde a ese miedo con una respuesta sencilla pero exigente: esperanza, paciencia y resistencia. Reconoce que al principio las cosas pueden parecer difíciles, incluso inentendibles, y que todos los periodistas han pasado por momentos de pensar “qué hago yo aquí”. Sin embargo, insiste en que, a medida que uno se familiariza con el trabajo y se deja contagiar por la afinidad con el oficio, el periodismo empieza a gustar más de lo que asusta.

La radio fue su primera gran escuela. En los años en que solo existía una televisión en España, llegar a la pantalla pasaba necesariamente por curtirse ante un micrófono. De esa etapa se queda con algo que hoy traslada a sus alumnos: la seguridad del verbo. La radio le enseñó a hablar con naturalidad, a explicar con calma lo que está ocurriendo y a centrarse en el contenido antes que en la imagen. Esa solidez previa, dice, sigue siendo fundamental para cualquier estudiante que sueñe con ponerse delante de una cámara o de un micrófono.​

En la pantalla de TVE, Álvarez se convirtió en testigo privilegiado de una edad de oro del deporte español. Tras décadas en las que el país vivía de hazañas puntuales de nombres propios aislados, llegó una generación capaz de encadenar triunfos en múltiples disciplinas. Para él, poder contar esos éxitos y acompañar al público en cada victoria ha sido un privilegio profesional y personal. No habla de cifras ni de récords, sino de la sensación de haber estado “en el lugar oportuno en el momento adecuado” y de cómo esos hitos ayudaron a que la información deportiva ganara peso y respeto en los medios.​

Jesús Álvarez sitúa la línea roja en un punto muy concreto: la búsqueda de la verdad. Un titular brillante no justifica deformar los hechos:

“la noticia es lo que es, no lo que te gustaría que fuera”, insiste.

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Jesús Álvarez trabajando para TVE. Imagen extraída de APM

A partir de ahí, el reto para los estudiantes es aprender a distinguir entre la realidad y sus deseos o prejuicios, y a contar únicamente lo que pueden sostener con datos y testimonios verificables. Esa defensa de la verdad va ligada al respeto hacia las personas de las que se informa. En un entorno donde las simpatías personales, la afinidad con un club o la identificación ideológica pueden sesgar la mirada, Álvarez reivindica la objetividad como base del respeto. No se trata de negar que cada uno tenga sus preferencias, sino de que estas no contaminen la forma de contar los hechos.

Para los estudiantes, su mensaje es claro: las herramientas han cambiado, la responsabilidad sigue siendo la misma.

Como director del Máster de Periodismo Deportivo de la UCAM y catedrático extraordinario de esta universidad, su objetivo es enseñarles “el camino más rápido hacia la noticia”, ayudarles a identificar qué fuentes pueden llevarles a la verdad y compartir la experiencia acumulada en cinco décadas de profesión. La experiencia, subraya, no se compra: se construye con tiempo, trabajo y capacidad de aprender de cada cobertura, de cada error y de cada acierto.​

Esa misma dedicación tiene un coste en la vida personal. Álvarez reconoce abiertamente que un periodista “es periodista las 24 horas del día” y que eso implica estar pendiente de la actualidad incluso en los momentos de ocio.

Pese a todo, su mensaje final para los estudiantes es motivador. A los que están en el último empujón de la carrera les recomienda ser osados y atrevidos, pero siempre respetuosos. Los anima a no conformarse con la primera versión de los hechos, a “tirar por elevación” cuando busquen una información y a perseguir la verdad hablando con quienes realmente pueden dársela. La curiosidad y un punto de descaro, bien entendidos, son para él cualidades imprescindibles para estudiantes del último curso.

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