Madrid y Salamanca acogerán una nueva edición del Congreso Internacional de Comunicación Clara – COMCLARA, una cita de referencia para profesionales, académicos y personas interesadas en mejorar la calidad de la comunicación en todos los ámbitos de la sociedad. En esta tercera edición, el congreso centra su mirada en el potencial del lenguaje visual -a través de recursos como la infografía y el diseño gráfico- para facilitar una comunicación más comprensible, accesible y justa. El objetivo: hacer del derecho a entender una realidad efectiva para todas las personas, en todos los contextos.
Hemos hablado con el profesor Blas Subiela, organizador del congreso y profesor de la asignatura de Diseño en la Facultad de Comunicación. Blas es investigador principal del grupo de investigación "Publicidad y Relaciones Públicas: Redefiniciones, Públicos y Medios (ADPURE RESEARCH GROUP)" y una de sus principales líneas de investigación Cada día viene desde Mazarrón para dar sus clases y
Blas, ¿Me podrías dar una definición de “comunicación clara”?
Si, y no es mía. Hay una definición muy extendida que es de la Asociación Internacional del Lenguaje Claro que define el concepto de Plain Language, que dice que una comunicación está en lenguaje claro si su redacción, estructura y diseño son tan claros que el público al que va dirigida puede encontrar fácilmente lo que necesita, comprender lo que encuentra y usar esa información para tomar decisiones informadas a partir de eso que ha entendido.
Entonces la comunicación clara tiene que ver con cómo está diseñado un documento o incluso una señal de tráfico, por ejemplo
No solo eso. Y no solo se trata del diseño. Venimos del concepto de lenguaje claro, que después se amplía a comunicación clara. En España hay personas muy relevantes que trabajan en ese desarrollo, pero el punto de partida siempre ha sido el lenguaje claro. Cuando pensamos en “lenguaje”, solemos asociarlo a lo lingüístico, a lo verbal, al discurso. Pero yo reivindico -y lo hago con plena convicción- que todo está diseñado. Todo lo que nos rodea tiene una forma, una apariencia. Y ese aspecto también influye de manera decisiva en que algo se perciba como claro o confuso. Simplemente el cuerpo tipográfico que elegimos para un texto determina si lo leemos con comodidad o si se nos hace pesado. A partir de ahí se abre un abanico enorme de decisiones: de diseño, de estructura, de intención. Todo comunica.
O sea que tanto el diseño como el texto, en su conjunto, deben aportar claridad
Claro. El diseño, el texto y algo que está por encima de ambas cosas, que es la estructura que esa comunicación tenga. Por estructura me refiero al orden profundo. A la hora de redactar, primero hay que explicar unas cosas y luego hay que explicar otras. Entonces, esa estructura también aporta claridad. Así que tenemos estructura, redacción y diseño. En este sentido, las facultades de comunicación son las expertas en enseñar a comunicar con claridad ya que lo primero que se le debe inculcar a un comunicador es escribir con claridad. Y escribir con claridad es, por ejemplo evitar frases larguísimas, evitar subordinadas, evitar frases impersonales, evitar palabras que sean tremendamente especializadas. Es decir, todo eso, aporta claridad al texto, pero es que luego, efectivamente, los comunicadores deben aprender todo lo que tiene que ver con el diseño, que también debe aportar claridad.
Todo lo que nos rodea tiene una forma, una apariencia. Y ese aspecto también influye de manera decisiva en que algo se perciba como claro o confuso
Entiendo que todos estos temas se tratará en el próximo congreso Congreso de Comunicación Clara así que aprovecho para preguntarte ¿cómo surgió la idea de hacer el congreso?
La idea de poner en marcha este congreso surgió de mi relación con un colega con el que trabajo mucho, al que curiosamente sustituí cuando viene a trabajar a la UCAM hace más de 20 años. Él era madrileño y había sacado una plaza en una universidad de Madrid. Este profesor, Ricardo Vizcaíno, me ayudó mucho en la transición y yo siempre le he estado muy agradecido. Desde entonces hemos mantenido el contacto y hemos trabajado juntos. Hablando con él empezamos a ser conscientes de la necesidad de reivindicar la importancia del diseño como forma no sólo embellecer, sino de comunicar porque el diseño es un componente fundamental de la comunicación eficaz, que es otra manera de hablar de lenguaje claro. Este profesor estudiaba cómo conseguir una comunicación eficaz desde el punto de vista del diseño, yo me centraba en cómo se puede ofrecer un lenguaje claro desde el punto de vista del diseño.
En un congreso yo presenté el comienzo de un trabajo que ha marcado un poco mi trayectoria investigadora en los últimos años, que tiene que ver con el diseño de la factura de la luz española y, a partir de ahí, empezamos a hacer juntos trabajos de diseño y de lenguaje claro. Fue ahí cuando nos dimos cuenta de que en España se habla muy poco de lenguaje claro y que no había ningún espacio en el que debatir sobre este tema. Queríamos abordar el tema no solo desde el punto de vista de la investigación, sino que necesitábamos que también que hubiera una transferencia a la sociedad, así decidimos poner en marcha esta iniciativa. Ese es el origen.
¿Cuál ha sido el principal resultado?
Pues descubrimos que desde el punto de vista de la lingüística, hay mucho interés por el lenguaje claro. Descubrimos que los traductores e intérpretes también se interesan por el lenguaje claro. Nos dimos cuenta de que, por otro lado, también hay ingenieros que se preocupan por el lenguaje claro. Y es normal porque, si eres ingeniero y haces una máquina complejísima que tiene que utilizar gente normal, que no es ingeniera, te tienes que preocupar mucho por explicar cómo funciona de una manera clara y sencilla. De repente nos dimos cuentea de que hacía mucha falta hablar de esto. Yo me he dado cuenta, en mis investigaciones sobre el diseño de la factura de la luz, de que la sociedad en general no es consciente del valor que tiene el diseño para ayudarnos a entender y muchas veces nos creemos ignorantes cuando recibimos una comunicación que no entendemos, sin embargo, no es culpa nuestra. Por ejemplo, tú recibes una carta de Hacienda y te echas a temblar. Aquí creo que todas las organizaciones tanto públicas como privadas, tienen mucho camino que recorrer, en comunicarse de forma clara, con sus diferentes públicos.
La sociedad en general no es consciente del valor que tiene el diseño para ayudarnos a entender y muchas veces nos creemos ignorantes cuando recibimos una comunicación que no entendemos, sin embargo, no es culpa nuestra
¿Porqué las Administraciones Públicas no lo están haciendo bien?
No lo están haciendo bien porque ni siquiera hay conciencia de que se puede hacer bien. Entonces, lo primero que tenemos que hacer es divulgar. Cuando tú recibes una carta del Ayuntamiento o de la Diputación o de la Consejería y no entiendes nada, tú dices "¡claro, ¿cómo lo voy a entender?!. Si es que yo de esto no sé". Eso es un error. Tú como ciudadano tendrías que exigirle a tus administraciones o a las empresas con las que te relacionas que te explicasen las cosas con claridad. Porque al fin y al cabo tú eres el que paga. Eso de pensar que no tenemos los conocimientos suficientes para entender las comunicaciones que nos llegan de estas organizaciones es un gran error que cometemos a nivel social. Yo tuve la suerte publicar un análisis del diseño de la factura de la luz con con unos compañeros de la UCAM con el que intentábamos demostrar científica y objetivamente todo esto de lo que te estoy hablando. Los resultados de esa investigación se publicaron en un momento en el que todos estábamos un poco nerviosos porque la luz había subido mucho tras el inicio de la guerra de Ucrania. Hablamos de febrero de 2022.
¿Cómo pueden las investigaciones del mundo académico convencer a las administraciones de que deben mejorar su comunicación?
Pues nosotros como siempre cuando hacemos investigación, intentamos que los medios se hagan eco de nuestros hallazgos y, aunque casi nunca les interesa lo que hacemos, en ese momento, con la factura de la luz nos prestaron atención. Fue maravilloso porque, con la subida del precio de la energía, de repente, todo el mundo estaba preocupado por sus facturas, y había unas profesores universitarios que habían publicado un estudio que decía que la factura de la luz no se entendía. Varias televisiones nos contactaron para entrevistarnos y muchos medios hicieron piezas y reportajes preguntando a personas por la calle "¿usted entiende la factura de la luz?" la mayoría decían, "¡qué va, yo qué voy a entender! Yo no sé nada de eso, yo miro lo que hay que pagar y pago". Esa percepción está generalizada. Pensamos que no podemos entenderlo. Y el error no es nuestro, sino de quien genera esa comunicación. No le puedes hablar a un público general, no especializado como si fuesen todos ingenieros. Este es el error fundamental cuando hablamos de la ausencia de lenguaje claro en la sociedad.
La falta de lenguaje claro erosiona nuestros derechos más básicos como ciudadanos. Y déjame subrayarlo, porque me parece fundamental: existe una propuesta para incorporar un nuevo Objetivo de Desarrollo Sostenible (ODS), que sería precisamente el derecho a entender. Algunos sectores critican o banalizan los ODS, pero lo cierto es que sin avanzar en esa dirección, no vamos a ninguna parte. Piensa en lo que significa que en pleno siglo XXI, todavía no tengamos garantizado el derecho a entender lo que nos comunican las administraciones públicas o las empresas con las que interactuamos. El derecho a entender debería estar reconocido en la Constitución. Porque, al final, si no entiendes, eres vulnerable. Y si no entiendes, te pueden engañar con facilidad.
¿Cuáles son los temas a tratar en esta edición, que ya es la tercera?
Esta edición precisamente la centramos sobre todo en el valor del diseño en el lenguaje claro. En la primera edición pusimos el acento en internet porque… ¿tú sabes cuál es la mayor mentira de internet?
No…
Pues, siempre que entras a un sitio por primera vez, hay una casilla que tienes que marcar: "He leído los términos y condiciones de uso". Pero es que, si intentase algún osado ciudadano leerlos, desistiría al minuto y medio porque están escritos con un lenguaje jurídico terrible, y porque están diseñados para que no se lean. La primera edición giró entorno al derecho a entender en internet. El derecho a entender es una consecuencia del lenguaje claro. El segundo lo dedicamos a los públicos vulnerables. Todos somos vulnerables cuando no entendemos una comunicación que nos llega de cualquier organización. Y esta tercera edición gira en torno al papel del diseño dentro del lenguaje claro es por eso que la inauguración corre a cargo de Chiqui Esteban que es el jefe de infografía de The New York Times y es un infografista español maravilloso. Es por eso que creemos que este congreso puede ser muy interesante para todos los estudiantes de la Facultad.
¿Qué actividades se realizan en el congreso? ¿A qué público va dirigido y qué hay que hacer para inscribirse?
La actividad central del congreso son las mesas redondas en las que un par de expertos debaten sobre un tema. Tenemos seis mesas temáticas: la comunicación clara en salud, el diseño para la comunicación clara o el papel de los intérpretes en la clarificación de los textos, entre otras. Y también hay sesiones en las que los académicos comparten su trabajo, ya los congresos tienen que ser foros para compartir ideas y resultados de investigación. Y además de esas dos actividades que son fundamentales, el año pasado incorporamos lo que llamamos, "reuniones de trabajo" en las que convocamos a asociaciones y organizaciones que pueden tener necesidades de trabajar con un lenguaje claro para que trabajen con investigadores y empresas que les puedan aportar solucionar para mejorar su comunicación. Se trata de una iniciativa muy productiva porque se realiza a tres bandas: quién necesita, quien ejecuta profesionalmente, y quien investiga para que esa ejecución profesional esté en la vanguardia de lo que hemos descubierto sobre el tema.
En el congreso participarán el director de informativos de LaSexta, César González Antón, el director de El Diario.es, Ignacio Escolar y Chiqui Esteban, jefe de infografía de The New York Times
¿Cuántos asistentes se esperan? ¿Va dirigido a periodistas, a médicos, a ingenieros o a todo el mundo que se quiera inscribir?
El congreso es online, salvo las reuniones de trabajo que son presenciales. Normalmente estamos hablando de alrededor de 300-400 inscritos por edición. Está fenomenal. También te tengo que decir que es gratis, con todo lo que eso implica. No hay congresos que sean gratis en España. ¿Por qué? Porque realmente organizar un congreso implica muchos costes. Y ahí, pues el papel de las universidades públicas y privadas, porque el congreso lo organizamos tanto universidades públicas como privadas es fundamental porque soporta el coste. De modo que, no es un congreso para pagar un dinero y tener un diploma. Es un congreso para que, de verdad, hablemos de lenguaje claro y de comunicación clara y para hacer difusión en la sociedad.
Esperamos a todo el mundo que se quiera inscribir, que tenga esta necesidad y que tenga esta inquietud. Pero, ¿sabes qué sorpresa tan agradable nos llevamos cuando vemos las estadísticas de inscritos? Que, de repente tenemos a un montón de funcionarios. Ellos son muy conscientes de que tienen que comunicar mejor. Esto es genial, porque para esto es el congreso: para que vayamos tomando más y más conciencia de que hay una soluciones para los problemas de comunicación que venimos arrastrando desde el principio de los tiempos.
¿Cuáles son las conferencias que recomendarías a los alumnos de la Facultad de Comunicación?
Este año no os podéis perder bajo ningún concepto la mesa seis. Es la última, es el viernes por la tarde y además me he pedido moderarla yo porque vamos a tener a dos grandes periodistas y lo que quiero es que nos cuenten qué tenemos que hacer desde la academia para que el lenguaje claro esté más en los medios. Que sea más una reivindicación que los medios hagan como suya. Y eso es lo que vamos a preguntar. Van a estar el director de informativos de LaSexta, César González Antón y el director de El Diario.es, Ignacio Escolar. Y también recomiendo, por supuesto, la lección inaugural de Chiqui Esteban, porque también es un periodista, lo que pasa que es un periodista que comunica con gráficos, infografías.
Yo creo que todas las mesas redondas son interesantes para los estudiantes porque estamos hablando de comunicación eficiente, de comunicación eficaz. Tenemos una mesa de comunicación clara y salud. Este año una de las ponentes de esta mesa es una exalumna de la UCAM, Marina Montiel, fundadora del Videopodcast "Palabras con salud" en el que entrevista a médicos, a científicos muy conocidos pero les hace aterrizar en un nivel que todos podemos entender. Así que, ¿cómo no os voy a recomendar la mesa de salud?.
Yo creo firmemente que el lenguaje claro nos puede ayudar a luchar contra la desinformación. Porque el lenguaje claro es sinónimo de transparencia
Hay una mesa de tecnología y diseño. Viene un diseñador maravilloso que trabaja en tipografías que mejoren la legibilidad de las personas con problemas de visión. Este año tenemos dos novedades en el congreso que son: un debate entre dos personas que van a hablar sobre un tema con puntos de vista enfrentados pero un debate sosegado y argumentado: el lenguaje inclusivo y el lenguaje claro y luego tenemos otra sesión en la que la consultora Prodigioso Volcán, que es una agencia de comunicación que ha liderado en España el lenguaje claro, nos va a presentar una inteligencia artificial que analiza y que evalúa la claridad de un texto y se llama "Clara". Tu le das a un texto y, de acuerdo a los principios del lenguaje claro tanto desde el punto de vista gramatical, léxico, morfológico como sintáctico, coge el texto, lo analiza y te dice: "este principio morfosintáctico no lo cumple". Y ¿qué es un principio morfosintáctico? Frases cortas. Clara te quiere decir: "el texto está lleno de frases largas".
Desde tu experiencia ¿porqué es tan importante la comunicación clara en el periodismo? y ¿de qué manera crees que la comunicación clara nos puede ayudar a abordar temas complejos?
De lo que me gustaría que fueseis conscientes los periodistas es que sois los mayores expertos en lenguaje claro en la sociedad. Y eso, si se interioriza, tiene unas oportunidades laborales brutales. Porque hace falta mucha claridad en nuestra sociedad. ¿Qué hace un periodista? Explica hechos, situaciones y eventos que son complejos. El periodista es un experto en clarificar la realidad. Somos conscientes de que el periodismo está en crisis. Parece que esta figura ya no hace falta porque cualquiera con un teléfono se convierte en un narrador de noticias. Pero esto es peligrosísimo y gravísimo. Ya estamos viviendo en nuestra sociedad la falta de buenos periodistas.
¿Cómo podría la información clara ayudarnos a combatir la desinformación en los medios?
Me alegra esta pregunta. Los bulos son muy claros y digamos que, en parte ahí radica su éxito. Son mensajes muy sencillos que pueden encajar en nuestros prejuicios y rápidamente se expanden por la sociedad. ¿Cómo puede ayudarnos el lenguaje claro a combatir estos bulos? Si tú explicas la información veraz con lenguaje claro, o sea, si tú dices: "esto se basa en esta fuente, esta fuente es creíble por esto...", tu tienes muchas más posibilidades de que al bulo se le vea el plumero. Si solo aceptáramos información procedente de fuentes comprobadas y fiables, se nos colarían muchos menos bulos. Luego hay otro problema social. Normalmente una fuente confiable suele ser una fuente oficial, sin embargo, como sociedad, no solemos creer en las fuentes oficiales y damos más credibilidad a un familiar, un primo, un amigo, o "al primo de un amigo". ¿Cuál es el problema de los bulos entonces? que nadie se responsabiliza de ellos pero todos nos hacemos portavoces. Yo creo firmemente que el lenguaje claro nos puede ayudar a luchar contra la desinformación. Porque el lenguaje claro es sinónimo de transparencia y si hay transparencia es muy difícil que haya mentira.
¿Se espera que haya un cuarto congreso?
Yo no sé lo que va a pasar en el futuro, pero estoy muy contento porque la Fundación Séneca de aquí de Murcia nos ha dado una ayuda para que organicemos la cuarta edición del Comclara con una parte presencial en la UCAM. Además, como en Murcia tenemos una industria alimentaria muy potente, y en la industria alimentaria también hace mucha falta el lenguaje claro, la idea que tenemos es que gire en torno a la industria alimentaria. Nos engañan constantemente. Por ejemplo: cuando miras en un envase que un puré de patata apenas y descubres que apenas lleva un pequeño porcentaje de patata te preguntas: "¿Cómo se explica que la presencia del principal ingrediente sea tan residual?". Y, al mismo tiempo, hay casos opuestos que son sorprendentes. En Murcia, por ejemplo, tenemos una gran tradición conservera. Las conservas, en realidad, son productos muy saludables, aunque mucha gente piense lo contrario. Decimos: “¡Uf, comer de lata, qué malo!”. Pero, si te fijas en los ingredientes, ves que la mayoría de las conservas no llevan aditivos ni productos químicos, porque la propia lata conserva los alimentos de forma natural. Eso también habría que contarlo, ¿no?
